El denim rígido no se doma el primer día. Llega tieso, marca las esquinas y se siente como una armadura. La buena noticia: cede. Estas son las tres cosas que sí funcionan para ablandarlo sin arruinarlo.
1. Úsalo
No hay atajo. El denim se amolda con el movimiento: camina, siéntate, sube escaleras. Después de una semana de uso real, la tela empieza a caer distinto y a marcar tus propios dobleces.

2. Lávalo en frío, del revés
Agua fría, ciclo corto, jabón suave y nada de secadora. La secadora encoge y quiebra el algodón. Cuélgalo al aire, del revés, lejos del sol directo. El primer lavado puede soltar tinte: lávalo solo.
3. No lo planches de más
El denim vive de sus arrugas. Si necesitas planchar, hazlo del revés y con vapor, sin aplastar las costuras. Un doblez marcado en el jeans rígido se queda ahí para siempre.

Nuestro denim está pensado para envejecer contigo. Elige tu talla real, no la que esperas alcanzar, y empieza a usarlo: ver la colección.